"Yo...Yo... Como alguien que posee un alma como ustedes, hay algo que debo decirles. Yo...Yo... La verdad es que nací siendo una sierva. Nací como la tercera de siete hermanos. Mi hermano mayor se fracturó un brazo mientras trabajaba en el campo y se debilitó hasta morir. Una noche mi hermana mayor fue convocada por el propietario de las tierras y nunca regresó. En una clara mañana de invierno mi hermano menor estaba frío y nunca despertó. Uno de mis hermanos enfermó de viruela, no pude hacer nada... Solo sobrevivimos mi hermana menor y yo. Un día huimos y nos llegó una oportunidad, y esa oportunidad era un posible rayo de luz del destino, pero siempre estuve insegura de ello. Siempre, siempre, el destino fue cálido y amable conmigo. ¡Pero escuchadme! ¡Nobles! ¡Soldados! ¡Pioneros! ¡Siervos! ¡Yo debo rechazarlo! A pesar de lo bondadoso que fue conmigo, precisamente por ello, debo rechazarlo. ¡Porque soy humana! Soy una persona insegura de sí misma. "En tu sangre corre la sangre de los siervos" "No eres más que un insecto que no llega a ser humana". Pero a pesar de eso, debo insistir en aclarar que soy un ser humano, porque que el primer paso para ser humano es decir que lo eres. Al igual que cuando la luz del Sol de verano alumbra tus mejillas y aunque cierres tus ojos sabes que es una bendición. ¿Alguna vez han sentido ese cálido sentimiento en sus corazones? ¿Han sentido la felicidad en simples actos de bondad? Esa es la prueba de que somos humanos e hijos amados del Espíritu de la Luz. No importa que sea una hereje o no. Como humana, ¡le estoy hablando a mis compañeros! Escuchad todos; ¡no pueden dejar de desear, esperar, pensar y trabajar! El Espíritu de la Luz nos dio la vida por medio de sus milagros, con la bendición de la tierra nos ha traído riqueza y con los fragmentos de su alma nos ha dado la libertad. La libertad de hacer el bien. La libertad de ser una mejor persona. El Espíritu de la Luz no nos hizo seres perfectos; nos dio la oportunidad de esforzarnos día a día. Porque eso es lo que nos trae alegría. Por eso, no se deshagan de ello para tomar el camino fácil. El regalo que nos dio el Espíritu de la Luz es un tesoro sagrado que ni el Rey ni la Iglesia tienen el derecho de arrebatarnos. ¡Soy un ser humano! ¡Nunca más volveré a deshacerme de ese tesoro! ¡No volveré a ser un insecto jamás! Aunque poseer ese tesoro sea un martirio, no volveré a caer en esa oscura neblina. Porque fui iluminada. Porque fueron buenos conmigo. ¡Lanzadme las piedras si queréis! En este frío mundo hay ocasiones en las que tenemos que lanzar piedras para proteger a nuestras familias y a nosotros mismos. ¡No os voy a judgar por ello! Tener la libertad de tener la decisión de hacerlo es de humanos. Derramaré toda la sangre que han derramado sus corazones. Sin embargo, aquellos que las lancen porque se lo ordenaron, ¡esos son unos insectos! ¡Insectos que no tienen voluntad propia, que le entregaron a otros el valioso tesoro que les otorgó el Espíritu de la Luz y dejaron de pensar! Por más paz que ganen a cambio, aquellos que entreguen ese regalo se convierten en insectos. Desprecio a los insectos y me rehuso de ser uno. ¡Porque soy humana!"
Ane (Maoyuu Maou Yuusha)

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